¿Nos Alegra la Generosidad de Dios?

SABOREANDO EL EVANGELIO   |   27/sep/2026

Por César Alfredo

Del Evangelio del domingo de la XXVI del Tiempo Ordinario

¿Alguna vez has sentido que es injusto cuando alguien que apenas llega recibe exactamente el mismo premio que quien se esforzó todo el día?

Prepárate, porque la lógica de la gracia divina romperá todos tus esquemas.

En el Evangelio de este domingo 27 de septiembre ( Mateo 20, 1-16), Jesús nos relata cómo el dueño de una viña paga el mismo salario a los obreros de la primera hora que a los de la última. Para nuestra mentalidad humana basada en el mérito, la queja de los primeros trabajadores parece justa. Sin embargo, Dios no actúa como un patrón terrenal calculador; Él es un Padre movido por una misericordia inagotable.

 

Esta parábola nos lanza un desafío directo a los Católicos. Los que llevamos años sirviendo en la parroquia o asistiendo cada domingo a Misa corremos el riesgo de desarrollar una sutil "soberbia espiritual", creyendo que tenemos más derechos acumulados ante Dios que quienes recién se acercan. La respuesta del dueño de la viña nos recuerda que la salvación es un DON inmerecido, no un trofeo de competencia. Nunca es demasiado tarde para escuchar el llamado del Señor; Él espera con los brazos abiertos a los que llegan a última hora ofreciéndoles su amor pleno.

El RETO para esta semana

Haz el propósito de combatir la envidia espiritual. Identifica a una persona en tu entorno que se haya alejado de la fe o esté dando sus primeros pasos de regreso a la Iglesia. En lugar de juzgar su inconstancia, envíale un mensaje de aliento, ofrécele tu amistad e invítala a compartir la Eucaristía del próximo domingo contigo. Sé el rostro acogedor de ese Padre generoso en tu comunidad.